Las artes y sus refugios

¿De qué huimos cuando apagamos el móvil para sumergirnos en un libro, nos ponemos unos auriculares como quien cierra una puerta o buscamos una mesa donde el mundo baja el volumen? En un tiempo de saturación y ruido —notificaciones, datos, urgencias— la cultura deja de ser un adorno: se convierte en refugio. Un lugar (mental o físico) donde recuperar atención, lenguaje y vínculo.
Esta nueva edición del Congreso del Bienestar de Cáceres recorre cuatro formas muy concretas de analizar qué pueden ser determinados refugios en el contexto de las Artes.
La lectura y la escritura, como resistencia íntima frente a la fragmentación. La música, a la vez consuelo inmediato y oficio amenazado por la lógica del algoritmo y una industria en mutación. El teatro, como espacio para volver a mirarnos y discutir sin gritar cuando la conversación pública se polariza. Y la gastronomía, como memoria, comunidad y hasta diplomacia: comer juntos para entendernos —y para descubrir, sin prisa, lo que de verdad nos pasa.